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Los caninos impactados

Los caninos impactados son un problema dental que ocurre en aproximadamente un 2% de la población. El problema consiste en que los caninos  o colmillos por motivos que aún se desconocen no encuentran el camino para colocarse donde les corresponde. La forma más habitual de diagnosticarlos es cuando el paciente adolescente o adulto acude a la consulta y aun no se le ha caído uno o los dos caninos de leche. El problema se da más en los dientes superiores que en los inferiores y afecta más a mujeres que a hombres.

Según la Asociación Americana de Ortodoncia se recomienda realizar la primera visita al ortodoncista a los 7 años de edad. Si a esa edad no hay ningún problema que precise de tratamiento se recomienda hacer un seguimiento del paciente para ir supervisando la erupción y el recambio de los dientes de leche por los dientes permanentes. A la edad de 10 u 11 años es cuando los colmillos superiores comienzan a colocarse, si el ortodoncista detecta que no se están colocando correctamente se intenta ayudarles mediante la extracción de los colmillos de leche. En  un gran porcentaje de casos, los caninos reconducen su trayectoria y encuentran su camino. En ese caso solamente será necesario un tratamiento de brackets para terminar de alinear los dientes y corregir la mordida. Si a pesar de hacer la extracción del colmillo de leche los caninos permanentes no salen por si solos será necesario hacer un tratamiento de ortodoncia combinado con una pequeña cirugía llamada fenestración. La fenestración, como el nombre indica, consiste en realizar una pequeña ventana para que el ortodoncista pueda colocar un bracket en el canino y pueda tirar de él.

La duración de un tratamiento de ortodoncia con uno o dos caninos impactados es de mínimo 24 meses. Este tiempo puede variar en función de la severidad del canino a tratar. Cuanto más alto, horizontal y lejos de su posición esté el canino más largo será el tratamiento. La edad es también uno de los factores más condicionantes para el pronóstico de un canino impactado. Tratar este problema en el paciente adolescente tendrá más probabilidades de éxito que hacerlo en un paciente adulto.

Con el auge de los implantes en las clínicas dentales muchos pueden pensar que para que complicarse si simplemente se puede quitar el canino en cuestión y colocar un implante en su lugar. Bien, el canino es el diente de más importancia evolutivamente hablando. Suele ser el diente que más aguanta en boca y siempre será mejor tener el diente de uno que un implante. Si el canino a pesar de los intentos, no baja siempre tenemos la alternativa de un implante pero se recomienda intentar colocar el canino porque es posible recolocarlo y el tratamiento tiene muchas tasas de éxito.

Si notáis que alguno o los dos caninos superiores de leche de alguno de vuestros hijos mayores de 14  años no se mueve y no se ha caído podéis acudir a una primera visita para que os podamos asesorar.